Las ideas de Jesús (2): sobre el perdón

Por Eddy Montilla.

Para entender mejor las ideas de Jesús sobre el perdón, primero hay que ver cómo cada uno de nosotros a nivel individual se maneja en esta situación. Si no exisitiera el mal, no habría necesidad de perdonar. Eso quiere decir que el perdón no es algo fortuito, sino el resultado de las valoraciones que hacemos entre lo que es bueno y lo que es malo. Esto, sin embargo, solo ocurre en teoría, pues en la práctica lo que realmente usamos para juzgar a una persona es cuánto nos afecta el mal que nos ha hecho. En los dos casos extremos (cuando nos afecta muy directamente o cuando no nos afecta en lo absoluto, sino a otras personas) la tendencia de la gente es a negar el perdón.

    Resulta curioso que, pese a nuestros ordenadores y teléfonos inteligentes, es decir, al progreso tecnológico del cual tanto nos ufanamos, en el aspecto humano, nuestra forma de pensar sobre el perdón poco ha cambiado en comparación con la sociedad donde vivía Jesús. Piensen, por ejemplo, cuando aquel grupo de personas quería apedrear a “la mujer adúltera” sin ni siquiera conocer bien los detalles ni las razones que la indujeron a eso, solo porque su error era algo contrario a su ley y sus valores de lo correcto e incorrecto. Es entonces cuando aparece este señor llamado Jesús con una nueva forma de ver y entender la idea del perdón: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Su sentencia es tan clara que él mismo dio el tema por concluido. Y es que aquí, en la Tierra, no hay absolutamente nadie que sea bueno completamente. Todos tenemos un talón de Aquiles que nos hace cometer errores constantemente y todos algún día jugamos el papel del malo de la película. Entonces, como no hay nadie bueno y todos somos pecadores, perdonar no debería ser algo opcional, sino “inteligentemente obligatorio” de nuestra parte, pues tarde o temprano otras personas tendrán que perdonarnos por las ofensas que cometemos.

    Esta nueva forma de entender el perdón que presenta Jesús es lo que realmente diferencia el cristianismo de otras religiones. Sean fanáticos religiosos o no, hay quienes “en nombre de su dios”, matan a otras personas sencillamente porque son incapaces de perdonar. El budismo japonés, por ejemplo, se centra en la idea de no hacer mal, lo cual es un paso muy importante en el desarrollo de una sociedad más humana y justa. Sin embargo, queda corto en cuanto al perdón. “Gomennasai” (perdón) es una de las palabras más usadas a diario en la sociedad japonesa, lo cual indica el gran valor que se le da. El problema está en que el número de veces que usted escucha “Yurusenai” (Eso no lo perdono) es matemáticamente mucho más alto.

    Jesús habla de perdonar siempre. Pienso que perdonar no nos convierte en “niños buenos y piadosos”. Con esto, no le estamos haciendo un favor a la persona que nos causó algún daño, sino que al perdonar somos nosotros mismos los que nos estamos quitando una carga de encima: el creciente rencor que sentimos contra la otra persona y que nos atormenta día tras día. Por la naturaleza misma del ser humano, perdonar es algo muy difícil, pero no nos queda otro camino: o perdonamos o vivimos infelices por el resto de nuestras vidas. ¿Qué decide usted?

Copyright 2017 mundoyopinion.info. Todos los derechos están reservados.