¿Dignidad o un par de euros?

El mundo está lleno de personas normales, algunos inteligentes y un buen grupo de acéfalos. Por eso, los actos violentos de algunos hinchas extremistas ingleses del equipo Leicester en la Plaza Mayor de Madrid ni me sorprenden ni me quitan el sueño.

Pero cuando uno ve a esos hinchas arrojando monedas en el suelo para divertirse mirando cómo un grupo de mendigas se lanzan tras estas, entonces, hay que preguntarse por qué hemos caído tan bajo como seres humanos y a dónde se fue a parar nuestra dignidad. En la práctica, el nivel económico y futuro de una persona depende fundamentalmente de la condición económica de la familia en la cual nació y de su país natal. Los esfuerzos que hace esa persona después (estudiar y hacerse de una profesión, por ejemplo) son realmente pequeños y colaterales. A esos ignorantes que arrojaron monedas nunca les ha pasado por la cabeza que si ellos hubiesen nacido en Sudán del Sur en África, por solo citar un ejemplo, serían ellos los que tal vez estarían mendigando en vez de esas señoras.

Cuando se pierde la dignidad, se pierde todo. Si fue un acto indigno de esas personas lanzar monedas a las mendigas, también lo fue recogerlas. Nadie se muere por dejar de cenar una noche y, sin embargo, ellas pudieron ganar mucho mostrando y exigiendo respeto. Entiendo completamente que es más fácil decir esto cuando no se está en la posición de esas mujeres, pero si usted no lucha por su propia dignidad, ¿quién va a hacerlo?

Usar la miseria de otras personas como forma de diversión habla por sí mismo del nivel de putrefacción de nuestra sociedad actual. Acciones como estas nos hacen ver que vamos por un mal y peligroso camino. Hemos pasado de la era de piedra a la era de las riquezas materiales y el desenfreno, y con ello, nuestro corazón se ha vuelto de piedra.