ESPAÑA: Carles Puigdemont lanzó la piedra y escondió la mano

Carles Puigdemont

Por Eddy Montilla.

Durante su larga historia, España ha visto casi de todo: desde grandes artistas y escritores hasta un dictador disfrazado de nacionalista. Lo que esa bella tierra nunca, nunca imaginó era que iba a ver su democracia tambalearse y también desestabilizada por un “político” inestable con características desestabilizadoras: Carles Puigdemont.

Desde que Cataluña empezó a coquetear con la idea de independencia, la posición de su presidente, Puigdemont, fue la de amagar y no dar, dar sin reír, un pellizquito y echar a huir, como el juego de niños que los que tienen más de cuarenta años jugaron por lo menos una vez. La gran diferencia es que proclamar una independencia no es un juego y la crisis política que produjo tiene gran repercusión económica dentro de España y hasta fuera, en Europa.

Las curvas creadas por las acciones de Puigdemont con cada paso que tomaba no permitieron nunca “el crecimiento lineal” que necesitaba Cataluña si quería realmente concretizar sus ideas independentistas. En Cataluña amenazan con la independencia sin declararla, luego la declaran sin sostenerla, y mientras los ingenuos y creyentes se quedaron en primera fila de guerra en tierra española para defender su independencia so pena de terminar en la cárcel, Puigdemont y su círculo salieron corriendo cuando vieron que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no estaba para tenderles un ramo de olivo con la aplicación del artículo 155. Los medrosos que actúan según su propia característica no son juzgados con severidad, sino con misericordia, porque uno sabe de qué adolecen. Pero, ¿cómo juzgar a aquellos que en apariencia rugen como leones feroces y cuando llega el momento de la verdad se les ve como perritos asustados con el rabo entre las piernas y huyendo de lo que ellos mismos crearon?

Presentarse a las elecciones ahora es igual a echar por lo borda la independencia que proclamaron y significa también admitir que su acción fue un puro cuento de hadas con un final triste. Si la sensatez impera, no se puede hablar de independencia en Cataluña durante laaaargo tiempo, o quizás ya nunca. A aquellos partidarios de la independencia, solo les queda contarles a sus futuros hijos o nietos como cuento para dormir cuán cerca estuvo Cataluña una vez de convertirse en un país y cómo actuaron sus dirigentes políticos. Ahora, lo mejor para el futuro de Cataluña y de España en sentido general es dar por cerrada esa situación encerrando en el olvido a los que crearon el caos político. El nombre de Carles Puigdemont quedará sin duda en la historia de España, pero no como el de Cervantes, Goya o Gaudí, sino para ser recordado como el político que tiró la piedra y escondió la mano y luego salió corriendo.

Foto: cortesía de Convergencia Democratic bajo los criterios de Creative Commons (FLICKR 19-11-2017).

Copyright 2017 Mundo Y Opinión.info. Todos los derechos están reservados.